lunes, 26 de junio de 2023

Eva Perón hablaba hace 75 años.

 




Eva Perón en la ciudad de Lomas de Zamora

Palabras pronunciadas el 26 de Junio de 1948 en la Ciudad de Lomas de Zamora, Provincia de Buenos Aires, en el acto de inauguración de los trabajos para la provisión de agua corriente.

"Mis queridos descamisados de Lomas de Zamora: con profunda emoción vengo por segunda vez a esta simpática ciudad, trayéndoles una obra del plan quinquenal por la cual brega tanto nuestro querido presidente, el general Perón. Esta obra que hoy se inicia debía haber estado realizada hace ya cincuenta años. Pero el General Perón, que está en la Casa de Gobierno trabajando y luchando, va poco a poco realizando todo lo que el pueblo argentino necesita, no solo en lo material sino también en lo moral y espiritual. Es así como en este día, hermoso por que en el se hace realidad la satisfación de una necesidad tan sentida, llega a Lomas la acción de nuestro primer magistrado.

Y debo hacer justicia mencionando también al Gobernador de la provincia de Buenos Aires, Coronel Mercante, porque tambien él, desde el momento en que asumió la primera magistratura provincial, se preocupó intensamente para que llegaran los beneficios de la provisión de agua corriente a la población de todo el Gran Buenos Aires. Es así como hablando con su amigo, el presidente perón concretaron este proyecto e incluyeron en el plan quinquenal una partida de 600.000 millones de pesos para obras como la que hoy se inicia.

La ayuda social que tengo el honor y privilegio de presidir, cosa que mucho me honra, porque merced a ella tengo la inmensa dicha de poder hacer el bien a todos los descamisados, también ha querido hacerse presente en este acto. y ello es posible gracias al General Perón y a los descamisados, porque cuando se hizo noche para la Argentina fueron ellos, esos hombres y mujeres sufrientes y trabajadores los primeros en apoyar al coronel del pueblo hasta rescatarlo de las garras de la oligarquía.

Esta obra de realizaciones económicas y socialmente justas se ha podido llevar a cabo gracias a estos descamisados, a quienes quizo ofender la oligarquía llamándoles así pero que han sabido vestir a la patria con la limpia camisa del sacrificio y de la honestidad.

Fue así como desde el edificio del despretigiado Concejo Deliberante, la conciencia de un hombre pudo organizar la actual Secretaria de Trabajo y Previsión, irradiando desde entonces sus paredes la justicia social tan ansiada por el pueblo y que durante cincuenta años le fue negada.

Demos gracias a dios porque en estos momentos en que el mundo se debate en problemas pavorosos, nos ha enviado a un Perón; y demos gracias a dios, también, por habernos concedido este pueblo maravilloso que en momentos inciertos, cuando los egoistas y los vendepatrias no lo comprendieron supo apoyarlo con sus descamisados.

Y yo, una mujer mas del pueblo, doy gracias a dios porque el General Perón y los descamisados me dan la oportunidad magnifica de sentirme inmesamente feliz cuando llevo un poco de alegría a aquellos a quienes la fortuna no los ha favorecido, cuando llevo un poco de justicia, a aquellos a quienes durante tantos años se les habia negado. y así como hoy el gobierno del General Perón trae el agua a Lomas de Zamora, la ayuda social no ha querido estar ausente en esta simpática población, llegando con sus subsidios para los necesitados. Asimismo, la ayuda social ha dotado al hospital Lomas de Zamora de una ambulancia y proveerá a esta ciudad de los vehiculos necesarios para realizar la limpieza de sus calles.

Es verdaderamente asombroso que una ciudad de la importancia de Lomas de Zamora haya estado tan abandonada por la autoridades durante tanto tiempo, hasta que ha llegado el gobierno del General Perón que, ciudad por ciudad y pueblo por pueblo, viene realizando la obra que no se hizo durante largos años. Es inconcebible que haya habido tan malos argentinos que no hayan pensado en su pueblo y en esta patria a la que hicieron grandes nuestros próceres, mientras ellos trataron de undirla cosa que afortunadamente no lograron porque la Argentina es tan poderosa que supo surgir a pesar de la ignominia de esos malos hijos. Yo les pido, en nombre de los descamisados, que son lo mas puro de la nacionalidad y en nombre del peronismo, una sola cosa; no olvidar el daño que han hecho esos malos argentinos. Yo, como buena argentina, no lo olvido, porque diariamente estoy viendo en la Secretaria de Trabajo y Previsión las injustcias que durante cien años no solo cometieron aquellos sino que ni siquiera trataron de remediarlas.

Por ello, el Presidente Perón está trabajando noche y día y sacrificándose para subsanar ese estado de cosas y lo hace con la inmensa satisfacción que le proporciona el pensar que su sacrificio es para bien y para felicidad de su pueblo. Pueden ustedes tener la seguridad y la tranquilidad de que mientras esté en la casa de gobierno el General Perón la justicia social y la felicidad de la patria estaran bien defendidas y estará asegurado el bienestar de los descamisados."

 


lunes, 29 de mayo de 2023

Juan Domingo Perón hablaba hace 69 años.

 



DISCURSO ANTE UNA CONCENTRACION OBRERA, EN LA CIUDAD DE CORDOBA Juan Domingo Perón [30 de Mayo de 1944]



Un acontecimiento feliz, de amplias proyecciones nacionales, que acaba de conmover a esta ciudad, docta y dinámica, en la cual se complementan tan bien la inquietud del espíritu, la elevación del pensamiento y la capacidad creadora, me proporciona la satisfacción profunda de este contacto personal, directo, con los trabajadores de Córdoba, cuyos problemas conozco, cuya situación me preocupa y cuyas grandes y limpias aspiraciones comparto argentinamente.

He venido a esta ciudad, que es constante laboratorio de ideas y usina de fecundas realizaciones, para asistir, en mi carácter de Ministro de Guerra, al bautismo de una máquina aérea, concepción del ingeniero nativo, ejecutada con manos criollas. Ahora, como Secretario de Trabajo y Previsión concurro a esta asamblea para proclamar mi júbilo por las realizaciones técnicas que hemos hecho posibles mediante una magnífica conjunción de fuerzas y para asegurar que así como aquella obra materializa un afán hondo y una firme voluntad dinámica, otros hechos, también auspiciosos, traducen nuestras preocupaciones y actividad en el sentido de estructurar cuanto el país necesita y requiere en el orden social. Todo esto resulta muy grato para mí, pero debo añadir algo más: que tengo el honor de traeros el saludo del Excelentísimo señor Presidente de la Nación, general Farrel, quien me ha hecho portador de sus expresiones de afecto y su palabra de aliento, mensaje que os entrego con toda simpatía y cariño. También os traigo el saludo de todos los hombres que me acompañan en la Secretaría de Trabajo y Previsión, donde se da forma al nuevo derecho de los argentinos y se aplican sus principios con el más hondo sentido de solidaridad.

Con viva complacencia he escuchado la palabra de cada gremio, de cada agrupación o sector, en esta asamblea como oí las solicitaciones individuales, en las ocasiones que tuve que conversar con los obreros y empleados de la ciudad y la provincia. Tendré presente cuanto se me ha dicho, valorando con equidad cada expresión, apreciando cada hecho, en su verdadera medida y preocupándome muy sinceramente por las soluciones que deben dar se sin pérdida de tiempo. Pero quiero llevar desde ya al ánimo de vosotros, y de cuantos me escuchan, que muchas de esas peticiones han sido consideradas y en breve aparecerán los acuerdos que concreten el pensamiento del gobierno. Los ferroviarios, los empleados de comercio, las enfermeras, para citar algunos casos, como los trabajadores del campo, son motivos de nuestra preocupación ye l fin de la acción consiguiente. Estamos preparando el Estatuto del Peón, que terminará con la orfandad del trabajador rural, en materia legislativa, fijándosele y un salario que le permita satisfacer todas sus necesidades. El salario familiar se impondrá al fin, porque es justo que perciba más el obrero o el empleado que tiene cargas de familia. El asunto de las retenciones de los ferroviarios a que se ha referido uno de los oradores es estudiado en todos sus aspectos y pronto se conocerán las disposiciones gubernamentales en tal materia. Esto no solo traduce nuestra disposición y nuestra voluntad, sino la firma acción oficial, para que sean satisfechas tan humanas aspiraciones. 

La firme orientación del gobierno que representó en cuanto concierne a la acción social, ha sido expuesta con claridad aplicada con energía, cada vez que un conflicto o un problema ha necesitado la intervención gubernamental. En tres oportunidades recientes me he referido a los principios esenciales de autoridad, de organización y de justicia, que junto al propósito obstinado de hacer, fijan el rumbo social del actual gobierno y precisan las consignas rígidas a las que todos hemos de ajustar nuestra acción inmediata.

Comenzamos por reivindicar para el Estado –que junto a los patrones y obreros forma las tres partes en todo problema social- ese principio de autoridad que había sido abandonado por indiferencia, por incapacidad, o por cálculo. Nadie podrá alegar ahora desconocimiento de la función que le toca cumplir en el futuro.

Los representantes del capital y el trabajo deben ajustar sus relaciones a las reglas mas cristianas de convivencia y de respeto entre seres humanos. El estado, a su vez, se reserva el derecho de ejercer una función conciliadora, exigiendo por igual el cumplimiento estricto de los obreros, y el pleno goce de los beneficios consiguiente a cada una de las partes.

En el cumplimiento de esta exigencia, seré inflexible. Nadie podrá desconocer esta facultad tutora de las autoridades del trabajo, porque ello sería peligroso, trastornando los cimientos de organización social deben ser respetado como los tribunales de justicia. Es necesario acostumbrarse definitivamente a esta idea, porque no estamos dispuestos a delegar una función que corresponde íntegramente al gobierno, ni queremos dejar librada la solución de un problema a la buena o mala voluntad de unos u otros.

Todo conflicto encierra una perturbación social de repercusión inmediata en la economía y bienestar general, y es función de gobierno evitarlo en lo posible o resolverlo con celeridad, energía y justicia.

Pero hay algo más. La labor de la Secretaría de Trabajo y Previsión, organismo mediante el cual el Estado va en defensa de los derechos de las masas sufridas y laboriosas, es la garantía absoluta de esta nueva justicia. Nadie ha golpeado vanamente a sus puertas. Ningún conflicto quedó sin solución. Centenares de los seis meses de la nueva era de política social argentina, que hemos inaugurado, ha habido una transformación fundamental.

El profundo contraste que señala este momento de tránsito entre abstencionismo indiferente y suicida de un régimen que fenece y la acción social que se inicia vigorosamente, ha sido señalada, con intención inconfesable, como una intromisión estatal en las organizaciones obreras. Señalo esta acusación porque no soy hombre de decisiones a medias y se que a los enemigos sociales hay que enfrentarlos con la franqueza y el valor que nos dan nuestras propias convicciones.

Cuando asumí la Secretaría de Trabajo y Previsión, proclamé la necesidad de cumplir uno de los imperativos culminantes de nuestra hora: imperativo de la organización de las fuerzas creadoras de riqueza social. Sostuve que era imperioso estimular al espíritu de asociación e impulsar a las entidades gremiales conscientes de sus deberes y funciones específicas, para que colaboraran en la acción encaminada a extender los principios de la justicia social.

No hemos perseguido otra finalidad que la de fortalecer las asociaciones para que estén en condiciones de gravitar en la regularización del trabajo y en el mejoramiento del standard de vida de los trabajadores. Porque sé cuanto esto significa para los trabajadores del país, me opongo severamente al debilitamiento de esas organizaciones o al reconocimiento oficial de los grupos constituidos por los que abandonas sus filas alentados por fuerzas disociadoras que no se resignan a perder sus posiciones.

La Federación Gráfica, representando a todos los trabajadores de imprenta del país; la Federación de Periodistas, asumiendo la de esos miles de intelectuales diseminados en toda la extensión de la República; las asociaciones de telegrafistas y de enfermeros, y la Unión Ferroviaria, reuniendo 200.000 voluntades dispersas, entidades fuertes y prósperas, ofrecen una magnífica lección sobre las ventajas que trae aparejadas la unidad gremial en las luchas sociales.

Nada hemos perdido ni nada queremos, a no ser su colaboración en el deber inexcusable de engrandecer la patria y refirmar la justicia, para que nadie, en esta tierra altiva y generosa, sufra la angustia de sentirse olvidado. ¡Nuestra inquietud es social y no política! Es constructiva y no disociadora. Está impregnada de fervor humano, de sentido de equidad, y no de ambiciones personales o de odios. La justicia que emane de las autoridades del trabajo ha de ser, ante todo, realista y humana. Los problemas candentes de cada hora no admiten dilaciones. Deben ser dilucidados sobre la marcha, dándoles la solución que merezcan, sin excepciones y sin privilegios.

No vamos a ofrecer una fórmula para cada caso. Por encima de los preceptos, de las costumbres y de las reglamentaciones, deben estar los altos principios de solidaridad humana y de colaboración social. Nuestra justicia es y será mas sensible que letrada, mas patriarcal que legalista; menos formulista y mas expeditiva. Hay que responder a la urgencia de cada situación, libres del peso de las interpretaciones y el precedentismo, y de cuando enerva el pronunciamiento de la justicia ordinaria. Nuestras decisiones no pueden sujetarse a la secuela agobiadora de los procedimientos tradicionales, porque correríamos el albur de llegar siempre tarde.

Los hombres encargados de hacer efectivos los preceptos fundamentales de esta nueva política, deben parecerse a los jueces bíblicos y sentir las solicitaciones que hicieran grande a Alfonso el Sabio. Esos hombres no nos faltarán. La revolución ja creado la mística del deber y ésta hará posible la elevación de espíritu y la comprensión humana indispensables para ello.

Estamos empeñados en la consecución d un fin social superior, alentados por centenares de miles de trabajadores argentinos que, como nosotros, creen en la necesidad de lograrlo y lo alcanzaremos. Hemos proclamado el derecho a mejores condiciones de vida y nada nos detendrá en la tarea de hacerlas posibles. Cerca de un millón de obreros de la ciudad y del campo, del pensamiento y del músculo, gozan ya de las mejoras a que me refiero.

La jubilación no puede ser un privilegio sino un derecho de todos los que trabajan, y al sostenimiento de ese seguro social deben concurrir al Estado, las empresas y el individuo, porque mientras las que florecen, el hombre, que entregó todas sus energías para que se engrandecieran, declina falto de una legislación previsora y humana. Esto es irritante y debe hallar su término. Por eso trabajo, para que los beneficios de que hoy disfrutan las enfermeras y maestras, se extiendan mañana a los periodistas, a los radiotelegrafistas, los empleados de comercio y todas las ramas de la fecunda actividad humana.

Legislamos para todos los argentinos; para el presente y para el futuro; para que convulsiones inevitables de post-guerra no conmuevas nuestra tierra de paz por no haber realizado los preceptos del derecho social, cuyo incumplimiento jamás podríamos justificar ante nuestras conciencias y ante la historia.

El panorama social del Córdoba no ofrece distingos con el resto de la tremenda realidad argentina. El mismo retardo en el cumplimiento de ese deber estatal; idénticas injusticias; igual irrespetuosidad patronal por las leyes obreras. Desde Oncativo, desde Río Cuarto. Deán Funes, Leones, Villa Dolores, Alta Gracia y muchos otros puntos de la provincia, han llegado denuncias reiteradas de violaciones a la legislación del trabajo, traduciéndose así en hechos concretos un estadote cosas al que vamos a poner término. La retribución de los asalariados agrícolas, forestales, pecuarios y salineros es generalmente baja y en muchos casos misérrima. Pero donde la realidad social cordobesa adquiere tintes trágicos, es en lo concerniente a la vivienda. He leído con asombro las cifras que arroja una encuesta del Ministerio de Hacienda de la Provincia, que nos da un coeficiente de hacinamiento irritante: sobre un total de quince mil familias censadas en la ciudad capital, hay un promedio de ocho personas por “rancho” de una sola pieza. Esto es demasiado doloroso para quien no puede reparar de un solo golpe la injusticia acumulada en muchos años de apatía, de indiferencia en incuria social inexcusables. Pero vamos a hacer con premura todo lo que esa situación nos impone.

El gobierno de la Revolución no formula promesas; anuncia realidades. Los hombres que lo integramos no llegamos al interior del país para despertar una esperanza que no será cumplida; venimos a imponernos de sus problemas para resolverlos. Hemos entrado en una era de realizaciones y avanzaremos por ella con creciente rapidez por el fervor que cada uno ponga en su tarea y por la adhesión creciente que esa actitud merezca en todos los sectores de la vida y el pensamiento nacional.

Hemos proclamado nuestra política social. La cumpliremos. Para probarlo estoy aquí esta tarde, rodeado de los trabajadores de Córdoba, como tanto quería hacerlo, y estoy aquí para afirmar que las leyes obreras se cumplirán inexorablemente, sin contemplaciones. Hasta ahora se ha realizado una labor informativa, especialmente, pero ya cerramos ese ciclo para iniciar otro, en el cual no quede un solo obrero o empleado sediento de justicia. Cuado deba hacerse para la justa retribución del trabajo, para que todos tengan sus horas de reposo y para que las licencias justas no resulten cercenadas, o para que ningún abuso sea cometido, pueden tener la seguridad que se hará.

Me complace ahora anunciar a los trabajadores del riel, que se ha logrado una nueva conquista social que les favorece en este sector de la República. Se ha conseguido de la Intervención que sea donado un terreno para construir aquí el Hospital Común Regional, que satisfará tantas y tan hondas necesidades. Allí tendrán los servicios que requieran los obreros ferroviarios, manifestándose así, prácticamente, nuestras preocupaciones por estos hombres tan meritorios, a los policlínicos para los ferroviarios y sus familias de Buenos Aires, Rosario, Bahía Blanca -motivos de mis mas hondos afanes- se agregará así el de esta ciudad.

Quiero agregar que he ordenado la urgente preparación del anteproyecto en el cual se invertirá alrededor de un millón de pesos en su construcción. Este instituto de los ferroviarios tendrá capacidad para cerca de ciento cincuenta camas. Así concretamos en hechos auspiciosas para la comunidad nuestra política social.

Esto es, trabajadores de Córdoba, cuanto puedo expresarles como pensamiento y repodad en este instante, ante esta magna asamblea, de la cual guardaré un grato recuerdo. En breve, posiblemente pueda anunciarles otros hechos. Serán la consecuencia de nuestras inquietudes, de la tarea sin pausa en que estamos empeñados, de nuestra voluntad inquebrantable de elaborar, en común, la mayor grandeza de la patria.

Para que esto sea posible, necesito contar con el concurso fervoroso y eficaz de todos vosotros. Os invito a esa acción constante, honrada e inteligente. No puede existir bajo el cielo de la Patria sino un ideal que a todos nos una y nos aliente a los más grandes hechos.

Es el ideal de la justicia, del bienestar y la solidaridad de todos los argentinos.

JUAN DOMINGO PERÓN

jueves, 30 de marzo de 2023

Se cumple el aniversario 184 de la Batalla de Pago Largo.

 



La Batalla de Pago Largo fue un enfrentamiento armado ocurrido el 31 de marzo de 1839 entre las tropas del gobernador de Entre Ríos, brigadier Pascual Echagüe, leal al gobernador de Buenos Aires al frente de las relaciones exteriores de Argentina, brigadier Juan Manuel de Rosas, y las del gobernador de Corrientes coronel Genaro Berón de Astrada.


Antecedentes


Berón de Astrada, enfrentado con Rosas por la negativa porteña a permitir la libre navegación de los ríos, medida que perjudicaba el comercio y el desarrollo de la provincia de Corrientes, había llegado a un trato con el presidente uruguayo, brigadier Fructuoso Rivera para declarar la guerra personalmente a Rosas. El mediador del encuentro había sido el unitario Salvador María del Carril. Echagüe, que — al igual que el depuesto gobernador santafesino Domingo Cullen — había prestado en un primer momento apoyo a los conjurados, comunicó el pacto a Rosas y fue destacado por éste para hacer frente al alzamiento correntino. El tratado incluía entre sus cláusulas que Rivera aportaría con 2.000 hombres propios y Berón de Astrada 4.000 correntinos, de estos últimos 1.000 quedarían protegiendo la provincia y el resto marcharía con Rivera en contra de Rosas. El caudillo oriental tenía en ese momento 4.000 hombres propios más unos 2.000 mercenarios europeos, principalmente catalanes, por lo que podría formar una tropa de unos 9.000 hombres contra Rosas. Sin embargo, Rivera no cumplió con su promesa y Berón de Astrada emprendió la campaña por su cuenta. En ese momento Echagüe tenía solo 2.000 hombres en armas viéndose obligado a llamar a milicianos y reservistas (en total en su provincia había entre 7.000 y 8.000 hombres en edad militar).


Tras tener noticia de la declaración de guerra, efectuada el 28 de febrero precedente, y luego de haber concentrado sus efectivos a orillas del arroyo Calá, Echagüe avanzó sobre territorio correntino con casi 6.000 hombres (360 infantes y 5.500 jinetes), incluyendo contingentes de milicianos de Santa Fe y Corrientes, y dos cañones, con intención de impedir que las tropas correntinas y las uruguayas llegasen a formar un frente común.


Berón de Astrada había concentrado sus fuerzas en el arroyo Mocoretá. Contaba unos 5.000 hombres aproximadamente (450 soldados de a pie y 4.500 jinetes) y tres piezas de artillería. Sus tropas eran en su mayoría inexpertas, entre 2.500 y 3.000 eran milicianos y sólo 500 veteranos, con el agravante para los correntinos que muchos de ellos se consideraban federales, se encontraban contrariados al verse mandados por jefes y oficiales unitarios, entre ellos el coronel Manuel Olazábal, nombrado jefe de Estado Mayor del ejército.


La batalla


Carga de caballería Correntina,1857 (detalle). Óleo de Juan Manuel Blanes.

Ante el avance enemigo, Astrada retrocedió desde su posición inicial hacia Ombú, al norte de Curuzú Cuatiá. El avance de Echagüe lo obligó a movilizarse, presentando batalla a orillas del arroyo Pago Largo, al sur de Curuzú Cuatiá.


El choque inicial resultó favorable a los correntinos, que avanzaron con la infantería sobre el centro del frente enemigo. Pero una exitosa carga de caballería entrerriana conducida por el coronel mayor Justo José de Urquiza, lugarteniente entonces de Echagüe, provocó la desorganización del inexperto ejército de Berón de Astrada. La batalla duró varias horas, seguida por una persecución que duró dos días. El ejército correntino tuvo cerca de 2.000 muertos, incluyendo 800 prisioneros que fueron degollados por los vencedores.


El caballo de Berón de Astrada fue derribado de un tiro de boleadoras, y el gobernador fue ultimado a lanzazos en el campo de batalla. De acuerdo a una extendida pero incierta anécdota, el general Urquiza ordenó arrancar una tira de piel de su espalda para hacer una manea, que obsequió a Rosas. El poema Isidora, de Hilario Ascasubi, relata:


:lo primero que vio / Isidora en cuanto entró / fue un cartel / con grandes letras sobre él, / y una manea colgada / de una lonja bien granada: / y el letrero / decía así: "¡Esta es del cuero / del traidor Berón de Astrada! / lonja que le fue sacada / por unitario salvaje, / en el paraje / del Pago Largo afamado, / donde fue descuartizado!"


Consecuencias

Tras su victoria, el ejército de Echagüe penetraría en la Banda Oriental, pero sería rechazado.


La derrota de Pago Largo y la muerte del gobernador general Berón de Astrada, los excesos cometidos por el vencedor en el sur de la provincia de Corrientes, produjeron un estado de terror. El general Echague pidió de inmediato el nombramiento de una persona adicta a su causa en la gobernación y que también fuera de la confianza de Rosas, exigió la anulación del Pacto Federal con la Republica Oriental y que se confiscaran todos los bienes de Berón de Astrada y de sus seguidores. El congreso nombro gobernador a don Pedro Ferre. Esta designación no resulto del agrado de Rosas por lo que debió renunciar, para que fuera elegido por la Legislatura el sargento José Antonio Romero.


El cancionero de la época lo refleja así:


Cullen y Berón de Astrada,

salvajes de condición,

pagaron por su traición

premio igual en la patriada.

Berón en su retirada

de Pago Largo, le erró.

Y Cullen, que por remedio

vino al Arroyo del Medio,

en medio arroyo quedó.

martes, 28 de septiembre de 2021

Se cumplen 70 años del asesinato del Cabo Miguel Ángel Fariña


Miguel Ángel Fariña fue un Cabo de Ejército y Suboficial peronista asesinado en 1951. 





El 28 de septiembre de 1951 el Regimiento 8 de Tanques “General Necochea” de Campo de Mayo estaba convulsionado. Un grupo de oficiales de caballería “antiperonistas”, trataba de sumarse a la sublevación militar que tenía por cabeza al General Benjamín Menéndez; con el fin de dar un golpe militar contra las instituciones y derrocar y matar al, por entonces, presidente Perón. Estos oficiales detectaron que un grupo de suboficiales leales al gobierno, todos peronistas, estaban reunidos en un lugar del cuartel con el fin de resistir la intentona golpista. Hacia allí fueron con un tanque para reducir a los leales, para obligarlos a su rendición. Pero el oficial al mando del “Sherman” no sabía que en su tripulación había otro suboficial peronista: el cabo mayor Miguel Ángel Fariña. Cuando el tanque se puso en posición de tiro, Fariña trabó el dispositivo de tiro, salió por la torreta y corrió hacia donde estaban sus compañeros, al tiempo que gritaba: “¡No se entreguen muchachos...! ¡Viva el General Perón!”. Pero antes de llegar a destino fue herido de muerte por la espalda, por un disparo del capitán antiperonista José Daniel Iglesias Brickles. Este a su vez recibió un tiro en el pecho de otro suboficial peronista (Marcelino B. Sánchez) pero sobrevivió. El coraje puesto de manifiesto por Fariña frustró el intento subversivo de los complotados. El 17 de octubre de 1951 en Plaza de Mayo, obreros de la CGT, como agradecidos representantes del pueblo, condecoraron a todos los suboficiales peronistas que sofocaron la intentona golpista antes mencionada.

Eva Perón hablaba hace 75 años.

  Eva Perón en la ciudad de Lomas de Zamora Palabras pronunciadas el 26 de Junio de 1948 en la Ciudad de Lomas de Zamora, Provincia de Bue...